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miércoles, 29 de mayo de 2019

VIDAS JUANA DE ÁNGELIS

Joana de Cusa
Primera parte


Suelo comenzar mi día con una breve concentración en un texto sagrado. Puede ser una palabra de Jesús o de San Pablo, pero también puede ser un texto de un escritor inspirado por ellos. Va por temporadas. Durante un mes, aproximadamente, me dejo impregnar por una personalidad espiritual superior.


Una mañana estaba leyendo en portugués el libro “Momentos de Iluminación” psicografiado por Divaldo Pereira Franco e inspirado por Joanna de Ángelis. La lectura me inundaba de paz y energía y me encontraba dispuesta a enfrentar los desafíos que me esperarían. De repente oí una voz y pensé ¿Qué fue esto?. Como no quiero que crean que soy más importante de lo que soy, prefiero expresarlo de otra manera. Sentí una vibración muy sutil, como una llamada telefónica interior que me dijo: -“Ya te encuentras fuerte y feliz. Pues muy bien. Pero no debes ser egoísta, no debes guardar esa sensación de bienestar para ti. ¿Por qué no traduces este libro al sueco y al español? Hay mucha gente que no sabe quién es Joanna de Ángelis".



Fue esta demanda espiritual que me dio las energías para traducir “Momentos de Iluminación” al sueco y luego, junto a Joaquín Huete, al castellano. Más tarde he traducido otros libros de su autoría al sueco. Juan Antonio Durante ha traducido varios de sus libros al español. Se pueden conseguir a través de la página web de la Federación Espírita Española. (www.espiritismo.es).



Joanna de Ángelis es excepcional respecto a su historia reencarnatoria. Podemos seguir su camino, vida tras vida.


La primera vez que oímos hablar de Joanna, es en la biblia. San Lucas la menciona como una de las mujeres que servían a Jesús, en vida y muerte. Estaba casada con Cusa, intendente de Herodes Antipas. Por esto la llamamos Joanna de Cusa (Lucas 8:3 y 24:10).



Más detalladamente el Espíritu de Humberto de Campos cuenta de ella en la obra “A Boa Nova” psicografiada por Chico Xavier (cap. 15). Su vida en esta tierra no era fácil. Tenía problemas domésticos. A su marido, completamente desinteresado en cosas espirituales, no le gustaban las enseñanzas de Jesús. Vivía una vida turbulenta y desdichada, dejando todos los problemas de la casa para su mujer. Joanna habló con el Maestro de su situación lamentable, confesando que no quería más que seguirle como uno de los suyos. Pero Jesús le dijo que tenía su misión en su casa y con su marido, a pesar el mal comportamiento de este.


Más adelante tuvo un hijo y poco después se murió el marido, dejando a la pequeña familia sin recursos.


Joanna, durante el resto de su vida, tuvo que trabajar en faenas muy subalternas para ganar el pan para su hijo.


Pero llegó el día del triunfo. El triunfo de su sacrificio, de su amor sublimado. Un día de agosto del año 68, ella y su hijo fueron martirizados en la arena ante las voces del vulgo. Ya estaba libre para seguir a Jesús.


En una de sus inspiradas conferencias, en el cierre del Congreso Mundial del Espiritismo en 1995, Divaldo habló de una manera inolvidable de la vida y muerte de Joanna de Cusa.


En el siglo XIII la encontramos en Umbría con San Francisco de Asís y Santa Clara, ayudándoles a cuidar a los leprosos. Divaldo ha dedicado un “Workshop” a San Francisco el 8//2/1998 en el Centro Espírita “Caminho de Redençao”, de Salvador de Bahía en Brasil. En sus mensajes, Joanna se refiere repetidas veces a San Francisco.


Hasta ahora ha preferido aparecer como una mujer sencilla, destacándose por su amor y su humildad. Pero la siguiente encarnación, en el siglo XVII, reaparece en la tierra militante, ya desde pequeña, queriendo vestirse de hombre para lograr sus fines.


Renació el 12 de noviembre de 1651 en San Miguel Nepantla en México, con el nombre de Juana de Asbaje y Ramírez de Santillana. El padre era vasco y la madre indígena.


Desde muy pequeña ardía en deseos de estudiar. Cuando tenía tres años aprendió el alfabeto con la profesora de su hermana mayor, bajo el subterfugio que fuera el deseo de su madre. A los cinco años comenzó a escribir poesía. Cuando tenía seis años dominaba perfectamente el idioma español y con doce, también latín, portugués y náhuatl, una lengua indígena.


 

Juana de Asbaje


Sin embargo, su preocupación intelectual no le causaba obstáculos para desarrollar las habilidades propiamente femeninos como la costura y otros quehaceres que se exigían de las mujeres de la época.


El virrey, Marqués de Mancera, invitó a la joven de trece años a su corte para ser dama de compañía de su esposa. En la corte fue amada, admirada y envidiada, tanto por su belleza y gentileza como por sus poemas de amor y piezas de teatro. Un día, el virrey invitó a cuarenta catedráticos de la Universidad de Méjico para interrogarla sobre diversos asuntos. La joven de quince años respondió con inteligencia y gracia al bombardeo de preguntas.


En la corte estaba bien, pero no feliz. La convivencia social no le atraía y aún menos el matrimonio. Lo único que quería era seguir estudiando. Para esto, necesitaba paz y ¿Dónde podía encontrar paz sino en un convento?. Así que, con 16 años, ingresó en el Convento de las Carmelitas Descalzas, donde quedó enferma por un régimen demasiado ascético.


Después de dos años de recuperación en la corte, tomo el velo de novicia en el convento de San Jerónimo, en la Orden de las Concepcionistas. Recibió el nombre de Sor Juana Inés de la Cruz. Por fin, había encontrado su refugio ideal. Ya podía dedicarse a sus ocupaciones favoritas. Podía leer y escribir con toda tranquilidad.


 

El contador en México y la historia del IMCP timeline | Timetoast timelines
Sor Juana Inés de la Cruz


Tenía cuatro mil libros a su disposición. La “Monja de la Biblioteca” recibía visitas de los genios de la cultura. Ganó el primer premio en una competición literaria en México y se hizo famosa. Inventó un método simple de anotar música y hacía delicadas pinturas miniaturistas.


No estaba siempre de acuerdo con los teólogos. Quedó enredada en contradicciones con el Padre Antonio Vieira y el Obispo de Puebla. Bajo el pseudónimo de Sor Filotea de la Cruz, este le aconsejaba en una publicación de dedicarse más a las cuestiones religiosas. En sus ojos sacerdotales, sus poemas de amor habían sido demasiado fuertes.


Juana contestó con “La respuesta a Sor Filotea de la Cruz”, una brillante defensa del derecho de la mujer a ejercer el profesorado y su necesidad del conocimiento general para mejor entender y servir a Dios. Esta respuesta se considera la “Carta Magna” de la mujer americana, especialmente la mejicana, que en aquella época estaba totalmente marginalizada. Sería interesante hacer una comparación con Europa, donde la situación no era nada mejor.



En fin, había luchado para liberar a la mujer de los preconceptos antiguos, había luchado para embellecer el mundo con poesía, pintura y música, pero ¿qué había logrado en efectivo con todo esto? A su alrededor la gente estaba sufriendo.


La dura realidad de la vida le estaba llamando. Durante una profunda oración, veía claramente su nuevo camino. Su misión le esperaba por la calle, en la miseria de los necesitados, enfermos, moribundos… De repente, se deshizo de todo lo que tenía, libros, instrumentos musicales y objetos de arte. De ahora en adelante, se dedicaría a secar las lágrimas y la sangre del prójimo.


En abril de 1695, México quedó infestado por la peste negra. Juana socorría a vivos y muertos. Rodeada de compañeras abatidas, ella misma desencarnó el 17 de abril de 1695.


Desencarnó la mejicana Juana Inés de la Cruz y reencarnó como Joanna de Angélica de Jesús en la ciudad de Salvador de Bahía en Brasil, el 11 de diciembre de 1761. No tenemos tantos datos de su infancia y juventud como en el caso anterior. Lo que sabemos con exactitud, son las circunstancias de su muerte heroica.


Cuando tenía 21 años ingresó en el Convento de Lapa como hermana de las Religiosas Reformadas de Nuestra Señora de la Concepción. A partir de 1815 ocupaba la posición de abadesa de este convento. Al lado de la oración y meditación prescrita, Joanna se dedicaba especialmente a educar y proteger a las mujeres llamadas “arrepentidas” y a sus familias.



Llegaron tiempos duros para Bahía, que fue escenario de graves acontecimientos durante la guerra de la independencia en 1822. Las tropas lusitanas, después de haber prendido al Comandante y a otros oficiales, invadieron las casas particulares entregándose a excesos abominables. El día 20 de febrero de 1822, entre las 11 y las 12 horas, llegaron al monasterio de Nuestra Señora de la Concepción en Lapa, yendo en busca de las pobres víctimas para satisfacer sus instintos bestiales.





Las vidas de Joanna de Ángelis. Por Solveig Nordström

Continúa en:

lunes, 20 de mayo de 2019

Juana de Angelis


MENSAGEIROS DA PAZ: JOANNA DE ÂNGELIS

UN ESPÍRITU GUIA


Juana de Ángelis (espíritu) es la mentora espiritual de Divaldo Franco. Es autora de importantes obras mediúmnicas que abordan temas existenciales, filosóficos, religiosos, psicológicos y trascendentales, que se proponen la autoiluminación del individuo.

 Además de convertirse en best-sellers, sus obras han alcanzado gran reconocimiento entre religiosos, espiritualistas, psicólogos, parapsicólogos y demás estudiosos del comportamiento. Sus escritos son bellos y profundos, expresión pura del amor evangélico y enseñanza práctica para conquistar la alegría, la paz y el crecimiento interior. 

En el ámbito espiritual, planificó la construcción de la “Mansión del Camino”, nombre inspìrado en la “Casa del Camino” de los primeros cristianos.

Divaldo comenzó sus ejercicios mediúmnicos en la década de los cuarenta con el Espíritu Manuel da Silva. Tiempo después ese Espíritu avisó al pequeño grupo que iba a dejarlos porque debería reencarnar y que lo sustituiría un Espíritu Amigo, ligado afectivamente a alguien del grupo. 



Juana de Ángelis: Un Espíritu Amigo


Divaldo sintió un poco de dificultad para contactar con el nuevo orientador, en parte porque no eran visiblemente nítidas sus apariciones, ni tampoco se identificaba. En 1947, ya familiarizado con la Entidad, le preguntó su nombre. Juana respondió simplemente “Un Espíritu Amigo”. Divaldo, que contaba con apenas 20 años, quedó decepcionado.

En otra oportunidad, Divaldo preguntó por el nombre de su guía. El Espíritu le contestó: “Hijo mío, ¿Por qué quieres saber quién es tu guía?”.

- Porque todo el mundo que yo conozco tiene guía, ¿tendré también yo?

- Sí que lo tienes. Tu guía es el mayor de todos: ¡Es Jesús!

- Ah!, pero yo no quiero a Jesús. Él es Guía de todo el mundo. Yo quería uno solo para mí.

- Divaldo, quédate con Jesús. Él es el Guía más seguro, porque todos los guías cambian, más solo Jesús permanece.

En 1949, Divaldo comenzó a psicografiar. A partir de 1954, algunos mensajes empezaron a ser firmados por “Un Espíritu Amigo”, que le señalaba que los escritos eran ejercicios. Dos años después, el Espíritu seleccionó algunos mensajes y le dijo que los enviara a “Reformador”, revista de la Federación Espírita Brasileña. Fueron firmados como “Un Espíritu Amigo”. Posteriormente se enviaron otros mensajes a Río de Janeiro, siempre con la misma firma.

Cierto día, en el año 1956, Divaldo se encontraba muy triste y se puso a orar. “Un Espíritu Amigo” se le apareció y le preguntó: - ¿Cuál es la razón de tu sufrimiento? Divaldo se desahogó. Luego le preguntó cuál era su mayor pena y Divaldo le contesto: - No saber el nombre de mi guía. Tanto insistió Divaldo que finalmente le dijo que la llamara “Juana de Ángelis”. Desde entonces Divaldo la ha visto y oído diariamente, con la apariencia de una monja, psicografiando todos los días por la mañana un corto mensaje.

En una oportunidad ella le pidió que todo lo que habían escrito hasta ese momento, lo echara al fuego, porque era sólo un simple ejercicio. Fue quemado un baúl repleto de mensajes. Juana volvió a escribir, revelando profunda sabiduría. Había preservado al médium y al grupo principiante de posibles perturbaciones y exaltaciones perjudiciales.

En 1969, Divaldo se encontraba profiriendo conferencias en México, en un Congreso Panamericano de Espiritismo, cuando en su última charla, le llamó la atención un joven, y Juana dijo que se trataba de alguien que formaba parte de su familia espiritual. Que debía pedirle que lo acompañara hasta San Miguel Nepantla, localidad situado a 80 km de la ciudad de México. Terminada la reunión, el joven ingeniero Ignacio Domínguez López, le dio las gracias por la conferencia y Divaldo le solicitó información del lugar al que se refería Juana. El muchacho accedió a acompañarlo.

Llegados a la aldea, Juana los condujo a una propiedad que era patrimonio histórico nacional. Allí se encontraban los restos de una antigua construcción dedicada a Sor Juana Inés de la Cruz, considerada una grande poetisa de la lengua hispana y la primera feminista de habla hispana. En la pared había un poema de su autoría, junto al cual Divaldo quiso ser fotografiado. En una de las fotos, para sorpresa de todos, aparece la figura del Espíritu de Juana de Ángelis. 



Las reencarnaciones de Juana de Ángelis


Juana pide a Divaldo que revelara al muchacho que ella misma había sido Sor Juana Inés de la Cruz en su penúltima reencarnación. Él se resistía por tratarse de una figura muy importante para México, tanto es así que el billete de 1000 pesos tiene su efigie. Divaldo obedece y Juana agrega más detalles de aquella existencia, incluso dijo que Sor Juana era su nombre religioso, pues en realidad se llamaba Juana de Asbaje.

Los años fueron pasando y Divaldo en sus distintos viajes por el mundo tuvo la oportunidad de recibir más revelaciones sobre otras reencarnaciones de su Guía Espiritual. Entre ellas se destacan: Juana de Cusa (Siglo I), discípula de Francisco de Asís (Siglo XIII), Juana Inés de la Cruz (Siglo XVII) y Joanna Angélica de Jesús (Siglo XVIII).

Juana de Cusa (Siglo I): Juana, esposa de Cusa, intendente de Antipas. Su esposo, alto funcionario de Herodes, no compartía sus ansias de espiritualidad, ni toleraba la doctrina de aquel Maestro que ella seguía con acendrado amor. Ella formaba parte de las filas de los que lo seguían por las calles y caminos de Galilea. Figura en las citas del Evangelio de Lucas (8:3 y 24:10). Juana y su hijo, junto con otros cristianos dieron la vida por fidelidad a Jesús, siendo quemados vivos en el año 68.

Discípula de Francisco de Asís (Siglo XIII): Cuando Divaldo visitó Asís, le reveló esta reencarnación y le dijo: “Hay en mi alma un amor de infinita ternura por aquel que es el Hermano de la Naturaleza”.

Sor Juana Inés de la Cruz (1651-1695): Nace en San Miguel Nepantla, México, con el nombre de Juana de Asbaje y Ramirez de Santillana. Aprendió a leer a los 3 años. Comenzó a escribir versos a los 5 años y decidió a los seis años que iría a la Universidad para aprender más entre los doctores. A los 12 años aprendió latín en 20 clases, y portugués, sola. A los 15 años, el Virrey reunió a 40 especialistas de la Universidad de México para interrogarla sobre diversos asuntos. Los asistentes quedaron asombrados por su inteligencia. 

Se destacó en la literatura y tenía una biblioteca de 4000 libros leídos y comentados, globos terráqueos, instrumentos musicales y científicos. Era visitada por intelectuales europeos y del Nuevo Mundo, intercambiando conocimientos y experiencias. Fue la primera feminista del mundo, la primera teatróloga y considerada la mayor poetiza de la lengua hispana. Hablaba y escribía en seis idiomas. Desencarnó a los 44 años en el Monasterio de San Jerónimo, donde entró a los 16 años. En 1695 hubo una epidemia de peste en la región y ella socorrió durante día y noche a sus hermanas religiosas. Asistió a todas y finalmente, cayó vencida y abatida por la enfermedad.

Transcribimos un verso de su autoría, donde se descubre la profundidad de los conocimientos de este Espíritu:

Romances

Pensé desatar el lazo
que mi libertad oprime,
y fue apretar la lazada
el intentar desasirme.

Si de tus méritos nace
esta pasión que me aflige,
¿Cómo el efecto podrá
cesar, si la causa existe?

Quien vivió por vivir sólo,
sin buscar más altos fines,
de lo viviente se precia,
de lo racional se exime;

y aun de la vida no goza:
pues si bien llega a advertirse,
el que vive lo que sabe,
solo sabe lo que vive.

Sor Juana Angélica de Jesús (1761-1822): hija de una acomodada familia, a los 21 años de edad ingresa en el Convento de Lapa, como franciscana. Fue hermana, encargada de la contabilidad y vicaria, y en 1815 elegida Abadesa. El 20 de febrero de 1822, defendiendo con gran coraje el Convento, así como la honra de las jóvenes que allí moraban, fue asesinada por los soldados que luchaban contra la independencia de Brasil.

Además, desde la espiritualidad Juana de Ángelis integró el equipo del “Espíritu de Verdad”, para la elaboración de las obras de la Codificación Espírita. En “El Evangelio según el Espiritismo” encontramos dos mensajes firmados por “Un Espíritu amigo”. El primero en el Capítulo IX, § 7 con el título “La paciencia”, escrita en El Havre, 1862. La segunda en el capítulo XVIII, §§ 13 a 15, titulada “Se dará al que ya tiene”, escrita en Burdeos, 1862.

Cierta vez, Divaldo le preguntó por qué nunca le dedicó un mensaje particular, dirigido especialmente para él. Juana le informó: - Extraña pregunta. Porque tu has debido notar que yo sólo escribo en segunda persona del singular. Siempre que lo hago me dirijo a ti. Cuando tú publicas algo, los demás lo aceptan si ellos quieren, pero el mensaje está dedicado a ti, para que nunca digas que no lo sabías…

Juana de Ángelis siempre ha acompañado a Divaldo Franco en su tarea de divulgación doctrinaria y ha estado presente en su obra de asistencia social “La Mansión del Camino”. Es ella quien le inspira en las conferencias, juntamente con Vianna de Carvahlo, Amélia Rodrigues, entre otros, despertando a las almas dormidas hacia las responsabilidades del Espíritu.

En 1964, Juana por intermedio de Divaldo, escribe su primer libro espírita: Mies de amor. Ante la imposibilidad de atender a todos los sedientos de luz a través de la palabra hablada, pasó a escribir más libros, más páginas de consuelo, que son distribuidos por varias partes del mundo y traducidos a diversos idiomas. Actualmente, lleva editados más de 100 obras.

Las siguientes obras que recomendamos, son algunas de las traducidas a nuestro idioma y que pueden ser adquiridas en la Confederación Espiritista Argentina:

- Mies de Amor
- Dimensiones de la Verdad
- Después de la Tempestad
- Autodescubrimiento (Una Búsqueda Interior)
- Amor Invencible Amor
- En el Borde del Infinito
- El Despertar del Espíritu
- Despierte y Sea Feliz
- El Hombre Integral
- El Ser Consciente
- Jesús y el Evangelio (A la luz de la psicología profunda)
- Invitaciones de la Vida
- Días Gloriosos
- Plenitud
- Triunfo Personal
- Vida: Desafíos y Soluciones
- Conflictos Existenciales
- Episodios Diarios
- Momentos de Coraje
- Momentos de Alegría
- Momentos de Mediumnidad
- Momentos de Conciencia
- Momentos de Meditación
- Momentos de Salud
- Adolescencia y Vida
- Constelación Familiar
- Psicología de la Gratitud

Su espíritu líder, ha invitado a otras Entidades elevadas para participar en su equipo. En literatura surgen Rabindranath Tagore, Víctor Hugo, Manoel Philomeno de Miranda, Amelia Rodríguez, Marco Prisco, Vianna de Carvalho y otros. 

En el área de desobsesión, invita a Simbá, seudónimo de un tuareg núbio que vivía cristianamente como “buen samaritano” en el desierto. Para atender a la mediumnidad, vino João Cleofás. 

En la orientación espiritual, reúne a un grupo de médicos y enfermeros espirituales, entre los cuales están el Dr. Bezerra de Menezes y Scheilla. En el campo de la Asistencia Social, invita a Anália Franco, Fabiano de Cristo e innumerables Espíritus con experiencia en el servicio al prójimo. 


La parábola contada por Juana de Ángelis


En 1962, Divaldo atravesaba una gran prueba, pasando varios días sin dormir y con un fuerte dolor de cabeza. Juana de Ángelis se le apareció y él le dijo:


- Hermana, Ud. sabe que estoy atravesando un gran problema, una gran injusticia ¿Y no me dice nada?


- Por eso mismo no te digo nada, porque es una injusticia. Y como es una injusticia, no tiene valor, Divaldo. Tú eres quien le da valor, y quien da valor a la mentira, debe sufrir el efecto de la mentira. Porque, si tu sabes que no es verdad, ¿Por qué estas sufriendo? ¿No escribí por tus manos: “No valores el mal”?. No tengo otro consejo que darte.


-Pero hermana mía, dígame por lo menos unas palabras de ayuda moral, porque yo no tengo a quien pedirlo.


Entonces ella dijo: - Voy a darte palabras de consuelo. No esperes mucho.
Y le contó la siguiente parábola:


- Había una fuente pequeña e insignificante, que estaba perdida en un bosque. Un día, alguien que pasó por allí con sed, acercó un vaso y tomó agua, sorbiéndola en seguida y se fue. La fuente quedó tan feliz que se dijo a sí misma:


- ¡Cómo me gustaría poder apagar la sed de los caminantes, ya que mi agua es preciosa!


Y oró a Dios: - ¡Ayúdame a calmar la sed!


Dios le concedió este poder. La fuente creció y se desbordó. Las aves y demás animales empezaron a beber y era feliz.

La fuente propuso: - ¡Qué bueno es ser útil, apagar la sed! Me gustaría pedir a Dios que me llevase más allá de mis límites, para humedecer las raíces de los árboles y correr a cielo abierto.

Llegaron las lluvias, ella se agrandó y se convirtió en un barranco. Animales, hombres, niños y plantas se beneficiaron de ella.

La fuente habló: - ¡Dios mío, que bueno es ser un barranco! ¡Cómo me gustaría llegar al mar!


Y Dios hizo llover abundantemente, informándole: - Sigue, porque la fatalidad de los barrancos y de los ríos es alcanzar el delta y conseguir el mar. Vé!


Y el arroyo se convirtió en un río, el río se inundó de agua. Más, en una curva del camino había un tronco de árbol. El río encontraba su primera dificultad. En vez de quejarse, intentó pasar por debajo, dar la vuelta, pero el tronco de madera le impedía el paso. Separó, creció y lo rebasó tranquilamente. Más adelante, había guijarros, pequeñas piedras que arrastró y otras inmóviles, cuyo volumen no pudo remover. El se paró, creció, pasó por encima, hasta que llegó al mar. ¿Comprendiste?


- Más o menos – respondió Divaldo.


- Todos nosotros somos fuentes de Dios –dijo ella- y como alguien un día bebió de la linfa que tú cargabas, pediste llevar más, y Dios que es amor, te atendió. Quisiste socorrer a los sedientos y Dios te mandó los Amigos Espirituales para ayudarte. Deseaste crecer, para alcanzar el mar, y Dios hizo que Su misericordia te llevara en la dirección del océano. Estabas feliz. Ahora, que surgen obstáculos, ¿Por qué reclamas? No te permitas quejas. Si surge un impedimento en tu camino, calla, crece, sobrepásalo, porque tu fatalidad es el mar, si es que quieres alcanzar el océano de la Misericordia Divina. Nunca más te lamentes por nada.



Fuentes consultadas:

SANTOS Celeste, FRANCO Divaldo P. “La admirable Juana de Ángelis”.

DIVALDO FRANCO, Juana de Ángelis. “Psicología de la Gratitud”, Biografía.

*Tomado de la Federación Espírita Argentina.


domingo, 19 de mayo de 2019

La Oración

El sentido de la oración

JOANNA DE ANGELIS 

PSICOGRAFIADO POR DIVALDO


oracion23 

La oración es un recurso valioso para todo momento o necesidad, la oración se encuentra al alcance de quien desea paz y realización, cambiando para bien los factores que fomentan la vida y facultan su desarrollo.

La oración es el instrumento por el cual la criatura habla con Dios y la inspiración le llega en condición de divina respuesta.

Cuando alguien ora, ilumina el paisaje mental y se inunda de paz, revitalizando los puntos de apoyo de la energía mantenedora de la vida.

La oración sincera, hecha de la entrega íntima a Dios, desarrolla la percepción de realidades normalmente no detectadas, que forman parte del mundo extra-físico.

El ser material es condensación de energía, real y transitoriamente organizado en complejos celulares para el objetivo esencial de la evolución. 

Desarticulándose o sufriendo influencias degenerativas, necesita de reparos en los intrincados mecanismos vibratorios, de manera que se recomponga, se reequilibre y mantenga la armonía indispensable, para alcanzar la finalidad a que está destinada.

El ser que ora, consigue resistencias en el campo de la energía, que convierte en fuerzas de mantenimiento para los equipos nerviosos funcionales de la mente y del cuerpo.

La oración induce a la paz y produce estabilidad emocional, generadora de salud integral.

La mente que ora, sintoniza con las Fuentes de la Vida, enriqueciéndose de fuerzas espirituales y lucidez.

Terapia valiosa, la oración atrae las energías reparadoras que reajustan moléculas orgánicas en el mapa del equilibrio físico, al mismo tiempo que dinamiza las potencialidades psíquicas y emocionales, fortaleciendo al individuo.
Cuando un enfermo ora, recibe valiosa transfusión de fuerzas, que revitalizan los leucocitos para la batalla de la salud y el soporte de los campos inmunológicos, restaurando sus defensas.

El individuo es siempre el resultado de los pensamientos que elabora, que acoge y que emite.

El pesimista se autodestruye, en cuanto el optimista se autosustenta.

Aquél que cree en las propias posibilidades, las desarrolla, las perfecciona y las maneja con seguridad.

Aquél otro que duda de sí mismo y de los propios recursos, envolviéndose en una psicoesfera perturbadora, desarregla los centros de fuerza y se debilita, es ahí cuando se enferma. Se asemeja a una vela encendida en sus dos extremos, que consume doblemente el combustible que sustenta la luz, hasta su extinción.

La mente que se vincula a la oración se ilumina sin desprender vitalidad, antes agotada y ahora expandiendo la claridad que posee.

Si se envuelve en las irradiaciones de la oración a la que se entrega, logrará el individuo enriquecerse de salud, de alegría y paz, por cuanto la oración es el intercomunicador poderoso a través del cual habla con Dios, y por cuyo medio, inspirado y pacificado, recibe la respuesta del Padre.

Por lo tanto, al lado de cualquier terapia prescrita, la oración es la de mayor significado y la más simple de ser utilizada.


Extraído del libro “Momentos Enriquecedores”
Joanna de Ángelis –  Divaldo P. Franco

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